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Escrito en 'Embarazo de Ángela'

1 de abril de 2012 - Categoría: Embarazo de Ángela

Amor de madre

¡Queridas barriguitas, exbarriguitas y mamis recientes!

Por fin, ha llegado el momento que he estado esperando durante taaaaaaaaanto tiempo: ¡poder escribir mi primera entrada como MAMÁ!

Esta es la primera vez que me pongo manos a la tecla con mi pequeño pitufín durmiendo plácidamente a mi lado. ¡Ains, lo miro y lo remiro y aún no me lo creo! Pero sí, desde hace mes y medio, ¡soy mamá! ¡Ma-ma-ma-ma-ma-má! (Creo que no me cansaré de decirlo nunca). Aunque reconozco que me ha costado encontrar un hueco para escribiros, vamos, que poco más y actualiza el blog mi heredero… ejem. ¿Podéis perdonarme? Imagino que las que ya hayáis dado a luz podréis entenderme, ¡esto de criar a un bebé es un oficio que te absorbe las 24 horas del día!

Además, hay niños y niños… y mi niño, bueno, mi niño es muy bueno.
Llorón, también. Aunque llora sin maldad, que conste.
Y mamón. Mamón es un rato. Un rato largo.
Y es que mi niño mama como si no hubiera un mañana. Angelito mío. Chupóptero mío, debería decir. 40 minutos se tira fácilmente enganchado al pecho. Y otros 40 al otro. Y a los veinte minutos… ¡vuelta a empezar!

Así que aquí estoy yo, todo el día teta-para-fuera-teta-para-dentro. Que ahora entiendo yo tanto cartel de publicidad como hay pegado en los pasillos de la maternidad de la Seguridad Social. Que la leche materna es lo mejor, si yo estoy convencida… ¡pero nadie te cuenta lo que cuesta al principio! Eso sí, una vez superado el momento grietas (sin comentarios), tiene su aquel, y tengo amigas que me juran y perjuran que llega a ser placentero… y breve. Eso sí, aprovechando que el niño no pía los cuarenta minutitos que se tira enganchado, he aprovechado y me he visto las ocho temporadas completas de Anatomía de Grey (sé de medicina lo que no está escrito) y me he finiquitado la serie Sexo en Nueva York (sé de sexo… ¡que no quiero saber ná de ná por un tiempo!).

Sin embargo, aunque con el niño en brazos las 24 horas del día se complica bastante la tarea de darle a la tecla, esta no ha sido la única razón para haber retrasado tantas semanas esta entrada. El caso es que… bueno, todo fue…

(…)
(…)

¿Os queréis creer que llevo cinco minutos de reloj escribiendo y borrando lo escrito porque, a pesar de todo el tiempo que ha pasado no sé cómo contarlo? Bueno, el caso es que mi niño finalmente nació por cesárea (fracasó la inducción programada) sano y grandote (¡3,880 Kg de muchachote!). Hasta ahí todo bien. O regular, en el sentido de que una cesárea nunca es la situación ideal: no hubo contacto piel con piel, no hubo papá emocionado sujetando a su hijo, no hubo un ¿quiere cortar el cordón umbilical?… no hubo, en definitiva, todo aquello con lo que yo había soñado. Pero hasta ahí lo habría superado sin problemas.

Lo peor de todo fue que en maternidad se habían quedado sin camas y, solo por esta razón, a mí me mandaron a reanimación TODA LA NOCHE, y mi niño, a neonatos. Y eso es lo que me sigue martilleando el cerebro… y el corazón: me quitaron a mi niño recién nacido y no me lo devolvieron hasta las nueve de la mañana. Me pasé tooooda la noche llorando a moco tendido pidiendo ver a mi bebé. Suplicando que me llevaran con mi hijo. Lo único que conseguí fue una bronca (“En la vida se llora por otras cosas”, me dijeron) y un tranquilizante.

En fin. Ya pasó.
Hasta hace poco no podía contarlo sin ponerme a llorar.
Pero ahora estoy mejor.
¡Y tengo tanto que contaros!

¡No sé por dónde empezar! ¿Esto de ser mamá es lo más absolutamente mejor y alucinante que me ha pasado en la vida? Sí. Sííííííííííííí. Aunque esto lo digo ahora. Al principio todo fue un poco RARO.

Porque, por un lado, parir y convertirme en una especie de mamá-gollum fue todo uno. Podéis visualizarme: encorvada -la cicatriz de la cesárea es lo que tiene–, con ojeras hasta el suelo –las noches sin dormir son lo que tiene– repitiendo por todo mi hogar, dulce hogar “mi niño es mi tesoooroooo”. ¿Tenéis la imagen en la cabeza’ Pues así fue más o menos. Y es que, aún hoy día, no soporto que me “lo” toqueteen demasiado. Y cuando digo “lo” debería decir “mi familia política”. Ains… la que me espera. (Aunque no soy la única: ¿sabíais que existen foros especiales en Internet para desahogarte de las aventuras y desventuras con suegras y cuñadas?)

Sin embargo, junto a este momento de “el niño es mío y solo mío”, pululaban otros sentimientos contradictorios. Porque, aunque yo sentía que quería a mi niño, no lo quería taaaaaaaaanto. Taaaaaaaaanto al menos como estamos acostumbradas a oír que se quiere a un hijo. Y aunque veía a mi niño bonito, no lo veía taaaaaaaan bonito. Vamos, que cuando llamaba gente por teléfono y me preguntaba cómo era mi niño, yo respondía: “¿Qué te voy a decir yo, que soy su madre?”, pero en el fondo lo que pensaba era: “Pues del montón”. Porque yo lo miraba y lo veía así, como un bebé del montón, y me sentía superculpable y supermala madre…

Hasta que me confesé con un par de buenas amigas, mamis recientes también, y me dijeron que todo lo que me estaba pasando era absolutamente normal. Y aquí estoy yo ahora para deciros que, si os pasa al principio, no os preocupéis, que recién parida las hormonas están un poco locas. Y ahora, semanas después de esta racha, puedo prometer y prometo que no he visto a un bebé más guapo y rico y risueño y salado y listo y encantador y maravilloso y simpático y gracioso y cariñoso y sociable (y así hasta el infinito y más allá) en toda mi vida. ¿Cómo es posible querer a una personita un puñadito más cada minuto que pasa? ¿Será esto el amor de madre?

Lo mejor de todo es que esta aventura solo acaba de empezar. Por delante me espera toda una vida para disfrutar de mi pequeño: sus primeras carcajadas, su primer día en la guarde, su primer diente, sus primeras palabras, sus primeros pasos, sus primeras trastadas… pero eso ya será otra historia. Barriguitas, exbarriguitas y mamis recientes, ha llegado ya el momento de despedirme de todas vosotras y pasar el testigo a una nueva embarazada que pueda hacer “un poco de autobombo” y compartir nueve maravillosos meses con vosotras.

Por mi parte, solo decir que muchas gracias por estar ahí, de verdad. Ha sido una experiencia inolvidable haber podido compartir con todas vosotras mi embarazo a través de este blog.

¡Hasta siempre!

Ángela

P.D. Por cierto, ¡estoy deseando saber qué ha sido de todas las chicas que dejé embarazadas o a puntito de dar a luz!

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12 Comentarios Escrito por Ángela

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